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AY NO, ¡QUÉ ASCO!

Vómito, mal aliento, transpiración, uñas sucias, dientes amarillos, moscas, ratones ¿sientes repulsión por esta lista? Veamos qué tan normal es salir corriendo ante lo asqueroso.

Vómito, orina, menstruación, fluidos sexuales, heces, baños, saliva, mal aliento, transpiración, uñas sucias, mocos, dientes amarillos, moscas, ratones, personas enfermas, ¿sientes repulsión por esta lista? Veamos qué tan normal es salir corriendo ante lo asqueroso.

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Las diferencias entre mujeres y hombres comienzan desde pequeños: las niñitas entran a la casa y lo primero que hacen es abrazarte y saludarte; mientras que tu hijo probablemente anuncie su llegada con un pelotazo. Algunas de estas diferencias son de hecho positivas e incluso necesarias. Por ejemplo, hay un área en la que las mujeres tenemos muchas más medallas (además de poder hacer dos cosas al mismo tiempo): El asco.

Cuántas veces nos ha pasado que fuera de casa nos aguantamos las ganas de ir al baño para evitar tener que usar uno público, y cuando ya no hay alternativa, entramos evitando el contacto utilizando habilidades de contorsionista que desconocíamos tener para no tocar el excusado y salir lo antes posible de ese lugar. 

Y sí, así somos, y los hijos no se salvan de nuestro asco, puesto que desde que nacen hay problemas con quién los besa, lo que comparten con otros niños, el dulce que se cae al suelo, las manos sucias y un sinnúmero de situaciones en que horrorizadas, nosotras cuales cenicientas maniáticas, vemos focos de infecciones y sentimos el apremio de limpiar y desinfectar cualquier superficie con el arsenal de aseo que llevamos en la cartera en todo momento. 

¡Pero ojo! Al parecer nuestro asco tiene una razón de ser. Según Valerie Curtis, directora del Centro de la Higiene en la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical, las mujeres somos más sensibles al asco que los hombres porque nuestros ancestros femeninos tenían una doble carga, por protegerse a sí mismas y a sus hijos. En su libro "Don't look, don't touch, don't eat" aclara que todos los seres humanos se sienten disgustados acerca de más o menos las mismas cosas: deshechos corporales, comida en mal estado, objetos contaminados y conductas inmorales. 

Ahora bien, todas las cosas que la gente encuentra repugnantes parecieran tener algún tipo de papel en la transmisión de enfermedades infecciosas y por consecuencia, el asco, el desagrado y la molestia, protegerían nuestra salud.

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Diversión versus seriedad

El asco o disgusto es muy divertido ya que nos hace parecer verdaderas hormiguitas afanosas por la limpieza, pero también es muy serio. Curtis señala por ejemplo que en África, las dos terceras partes de todas las muertes del continente se deben a infecciones. 

Es sabido que los parásitos están en todas partes, infectan la piel, los tejidos y las vísceras, incluso los folículos de las pestañas están repletas de gusanos microscópicos. Una fuente conocida por todos como foco de infección son las heces, no son solo repugnantes sino que pueden transmitir alrededor de veinte infecciones gastrointestinales como el cólera, la fiebre tifoidea, la criptosporidiosis, el rotavirus, y otras enfermedades del estómago que son responsables de aproximadamente 750 mil muertes infantiles al año.

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El sexto sentido

¿Has escuchado lo del sexto sentido? Presentimientos, sueños, "Pareces bruja", y es que el famoso tercer ojo es nuestra sensibilidad, percepción y susceptibilidad, sensaciones del género femenino que nos hacen, por ejemplo, alejarnos de un posible peligro. 

Para Valerie Curtis la razón por la que no podemos resistirnos a retroceder cuando nos encontramos con lo desagradable y apestoso es antiguo e instintivo; no es una respuesta razonada sobre los gérmenes y la enfermedad, sino que se trata de la antigua sabiduría de la mujer. 

Ya sabes, si eres de las que te demoras mucho tiempo en el baño, limpiándote y aromatizándote, es porque desde los tiempos remotos los seres humanos se alejan de lo que les provoca asco, y específicamente las mujeres, reconocemos más rápido lo que nos va a disgustar. 

¿Con qué productos para limpiar a tus niños andas en la cartera? ¿Has intuido situaciones que luego suceden? Veamos qué tan parecidas somos.